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Aunque creas que tu noviazgo podría entrar perfectamente en un libro escrito por algún poeta del siglo XVIII y sientas que no hay nada más fuerte que la pasión que los une en este momento, estas historias van a erizarte tanto la piel que vas a resignarte alegremente a quedar en el segundo lugar en la premiación al romanticismo.

Estas son algunas de las más bellas historias de amor del mundo:

Paris y Helena de Esparta

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De acuerdo a la mitología griega, el amor prohibido entre Paris y Helena fue lo que causó todo el declive de Troya. La historia cuenta que Paris, con su grandiosa sabiduría, tenía que escoger cuál de tres diosas era la más bella: Atenea, Hera y Afrodita. Al elegir a la última, esta le prometió darle a la mujer más bella de toda la tierra, el problema es que estaba casada. Era Helena de Esparta, la esposa del Rey Menelao.

La guerra de Troya empezó después de que Paris y Helena huyeran juntos para hacer realidad su amor, lo que terminó de maneras muy trágicas.

Orfeo y Eurídice

Imagen: wikimedia.org
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La capacidad de encantar con su música a la persona que se propusiera era el mayor apelativo de Orfeo, según la mitología griega, virtud que solo se comparaba al enorme amor que sentía por su esposa, Eurídice. Cuando repentinamente ella muere por una mordedura de serpiente, el valiente viudo decide descender hasta el infierno para traerla de vuelta, encantando a todos los dioses y hasta al mismo diablo con su música, logrando convencerlos para que la dejaran libre.

El único problema sería la condición con la que dejarían salir a su amada: Orfeo no podía volver la mirada ni una sola vez durante todo el trayecto para saber si ella, efectivamente, caminaba detrás de él, pero justo a las puertas del infierno el amante no se aguantó y volteó la cabeza, condenándola a la oscuridad de la muerte para siempre.

Cleopatra y Marco Antonio

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La historia de amor entre la faraona egipcia Cleopatra y Marco Antonio es conocida por su final dramático: los dos se suicidaron después de ser derrotados por el ejército romano en cabeza de Octavio. Tras del suicidio de Marco Antonio, Cleopatra intentó seducir sin éxito a Octavio, luego de que una avispa la pique, llevándose a su muerte.

Cleopatra y Marco Antonio fueron enterrados presuntamente juntos, pero el lugar exacto de sus tumbas se desconoce.

Tristán e Isolda

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Isolda debía casarse, supuestamente, con el tío de Tristán, el Rey Mark, pero bebió una poción que la hizo caer perdidamente enamorada del sobrino de su prometido, aunque terminó igual cumpliendo su palabra y esposando al que debía.

Sin embargo, jamás pudieron olvidarse el uno al otro, así que se las ingenian para consumar su amor, siendo atrapados por el Rey.

No los mataron, pero Isolda tuvo que volver obligada al lado de Mark, mientras Tristán llevó al altar a otra mujer con el mismo nombre de su amada, gritando hasta la muerte su nombre en sus últimos minutos de vida. Isolda muere de tristeza después de conocer la noticia.

Lancelot y Ginebra

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Ginebra estaba casada con el Rey Arturo, pero estaba locamente enamorada de Lancelot, uno de los más leales caballeros. Cuando Arturo se da cuenta de su romance, los Caballeros de la Mesa Redonda se dividen en dos grupos, cada uno dando apoyo a uno de los dos hombres.

Sin embargo, después de numerosas batallas, a Ginebra la obligan a volver al lado de Arturo y la Mesa Redonda queda completamente dividida y destruida, razón por la que Ginebra entra en depresión y se encierra en un convento. Luego, Lancelot se volvió un ermitaño y terminó también su vida en manos del sacerdocio.